Si tras solicitar su tarjeta de crédito, ha pagado de forma religiosa la obligación adquirida por el uso de la misma,  pero la deuda no disminuye, es posible que se encuentre ante una tarjeta revolving.

La tarjeta revolving es una tarjeta de crédito que permite hacer pagos independientemente de que se disponga de fondos o no en la cuenta asociada.En este sentido, funciona como una tarjeta de crédito, pero la diferencia radica en que te permite aplazar el pago de todas tus compras, aplicando intereses.

Uno de los problemas que acarrea este tipo de productos es que suelen aplicar unos intereses muy elevados, además de que su funcionamiento induce a caer en una espiral de endeudamiento.

Normalmente, los intereses aplicados en una tarjeta revolving, pueden superar hasta el 25% en muchos casos, y el 20% en la práctica totalidad de ellos, siendo  estos por lo tanto usurarios, al superar en dos puntos el interés remuneratorio, como bien señala el Tribunal Supremo mediante sentencia de fecha 22 de Abril de 2015.

En definitiva, los préstamos preconcedidos asociados a la tarjeta revolving se podrán considerar usurarios, pudiendo ser reclamados a los bancos por diferentes vías mediante la aplicación de la ley de usura de 1908 (ley de Azcárate), con el fin de poder anular la tarjeta revolving y recuperar las cantidades pagadas de más, como consecuencia de la aplicación de estos elevados intereses.

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